






Una cita en Bray: una cita en el cine
Una cita para compartir ensueños. Una cita con el cine y con la literatura, porque el cine y la literatura acercan hasta nosotros imágenes que evocan nuestros recuerdos, nuestras ensoñaciones y nuestras sensaciones presentes, pasadas y futuras. Porque en el cine y la literatura las realidades parecen de ficción y las ficciones parecen reales diluyendo las fronteras entre el sueño y la realidad.







Eleni es la vida de una niña perdida, sin nada, que se agarra a lo poco que puede agarrarse, a alguien que le quiere, a unos hijos que perdió y que nunca recuperará. Lo que conocemos de su vida son pequeños destellos como los reflejos en el río al que llegan estas gentes huidas, perseguidas y que quieren seguir viviendo a pesar de todo...
Un grito desgarrador es lo que Eleni deja en nosotros. La tristeza de un paisaje yermo, el agua invadiendo el mundo, las guerras destruyendo a las gentes, una comunidad opresiva... enmedio de todo esto pequeños destellos de luz, de ropa colgada, de tímidas caricias... y el grito y la locura como única escapatoria y como única forma de protesta por tanto dolor.



Magnífica película de John Huston sobre una obra de teatro de Tennessee Williams en la que, en un tono de comedia plagada de diálogos ingeniosos, se plantea de forma descarnada el drama de las relaciones humanas en un ambiente de represión y al mismo tiempo de exaltación sexual. La dificultad de controlar nuestras pasiones nos conduce a los humanos a situaciones tanto más tristes y angustiosas cuanto mayor es nuestro esfuerzo por mantenerlas a raya. La extraordinaria interpretación que hace Richard Burton de un clérigo obsesionado por la pureza y la virtud, aunque raya en lo grotesco en muchos momentos, muestra la lucha y el fracaso de un hombre desesperado y sobre todo desorientado, como la iguana cuando es liberada, que busca refugio en un mundo de fantasía y que vive en una permanente huida de la realidad. A Richard Burton le acompaña una increiblemente guapísima y seductora Ava Gardner en la explosión de su madurez. El contrapunto lo pone la gran actuación de una Deborah Kerr, también madura, cuya belleza y actitudes contenidas recuerdan a los retratos de aquellas elegantes damas del Renacimiento italiano.



Los dioses, los hombres. El amor que conduce al odio, puede conducir también al perdón y al entendimiento con los otros.
Fotogramas de la película "Sostiene Pereira" (Roberto Faenza, 1995), adaptación de la preciosa novelita de igual título de Antonio Tabucchi. Mastroianni borda en esta película uno de sus últimos trabajos para el cine. 
